Cae el ‘virrey’ del Puerto de Barcelona por un alijo de cientos de kilos de droga

osé Mestre era un lince en logística hasta el martes de esta semana, cuando una unidad especial de la Policía Nacional llegada desde Madrid le cayó encima y fue detenido en el marco de una operación internacional que dirigía el juez Fernando Grande-Marlaska. Según algunas fuentes consultadas por El Confidencial, el alijo que se encontró en sus instalaciones del Puerto de Barcelona era de 200 kilos de cocaína; según otras fuentes, de 300. Pero la importancia de la información radica en que Mestre, una especie de virrey de las instalaciones portuarias, acabó con sus huesos en la cárcel.

El mismo martes, fue interrogado en las instalaciones policiales de Via Laietana de Barcelona, de donde salió camino de la cárcel Modelo. Su participación en el asunto no está claro todavía, ya que el tema se encuentra bajo secreto de sumario. Distintas fuentes consultadas por este diario desde el pasado jueves coinciden en señalar que Mestre habría dado cobertura al traslado de droga desde Sudamérica por encargo de cárteles colombianos de la coca.

Según las fuentes citadas, Mestre fue detenido en el momento en que participaba en una reunión en un hotel barcelonés junto a narcotraficantes. El motivo de esta reunión era diseñar el operativo mediante el cual se iba a distribuir la droga que había llegado a la capital catalana en contenedores que oficialmente contenían hierro.

No es la primera incursión de José Mestre en el mundo de la delincuencia. En junio de 1981, es decir, hace 29 años, se autoinculpó por escrito -y acto seguido huyó a Francia- de unos robos que se realizaban en el Puerto de Barcelona. En aquella época, su familia era una de las principales operadoras de estas instalaciones y fueron detenidas varias personas, entre ellas Juan Mestre, el padre de José, como principales sospechosos de los robos a gran escala. Este importante empresario comenzó su fortuna a finales de los años 50 con un pequeño bar en el barrio de Casa Antúnez, un marginal barrio barcelonés en la falda de la montaña de Montjuïc, y una pequeña furgoneta de reparto.

A finales de los 60, ya había comprado la empresa Intramediterráneo y era uno de los principales operadores del Puerto. En la actualidad, tiene compañías de consignatarios, transitarios, transporte terrestre y marítimo, almacenamiento, distribución y terminales de manipulación. En los últimos años, se alió con la multinacional Hutchinson Port Holdings para crear Tercat, la empresa logística del puerto barcelonés que opera frente a Terminal de Contenedores de Barcelona (TCB). Tercat es la adjudicataria de la última terminal de contenedores, acabada de construir hace tres meses. Esta compañía deberá invertir 500 millones de euros para gestionar la terminal, que contará con una superficie de 100 hectáreas y una capacidad de 2.650.000 TEU (es decir, contenedores de 20 pies de largo cada uno). El Ministerio de Fomento es el responsable de construir las comunicaciones viarias y ferroviarias desde estas instalaciones para hacer de Barcelona el primer puerto del Mediterráneo.

En la primavera de 2007, el grupo Mestre compró también el 2,36% de la inmobiliaria Aisa, aunque poco después se enfrentó a los directivos de la misma y acabó demandando al presidente de Aisa, Genís Marfà, por haber sobrevalorado unos terrenos en Zaragoza: los terrenos, que Marfà contabilizaba en 620 millones de euros, sólo valían 31,8 millones, según una tasación independiente. “Eran un pedregal”, señalan fuentes cercanas a la operación. A finales del año pasado, también culminó diversas operaciones de diversificación del negocio. Mestre compró, por ejemplo, el 50% del capital de Merpoc, fabricante de dispositivos de iluminación. La operación, asesorada por ProVenture Capital Partners, permitió a los Mestre entrar en el negocio de fabricación y comercialización de equipos de generación de energía térmica y fotovoltaica con dispositivos LED. Tercat se ocupa de la logística y la distribución mediante una central de almacenamiento cercana al Puerto de Barcelona.

Influencia en más de 50 empresas

En la actualidad, José Mestre tiene cargos operativos en más de 50 empresas, todas relacionadas con la actividad portuaria. El Grupo Mestre se convirtió, mediante esta intrincada red empresarial, en todo un poder en la sombra. Tradicionalmente, en el puerto barcelonés no se mueve nada sin que la cúpula de este grupo lo sepa. Y se ha enfrentado tanto a competidores en los negocios como a la propia Administración, aliándose con políticos, estibadores, transportistas o consignatarios según el momento. En las últimas huelgas de los transportistas, por ejemplo, la perfecta organización de las mismas no hubiera sido posible sin la ayuda inestimable de los Mestre. Es más: los camiones que los transportistas utilizaron para bloquear las vías de comunicación, y en especial la vital Ronda del Litoral que bordea la ciudad de Barcelona, eran propiedad de Mestre. Su poder omnipotente ha recibido, con la detención de esta semana, un durísimo golpe, que puede significar el principio del fin de su imperio.

Publicat en el Confidencial

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