MIQUEL PEDROLA UN MILICIANO VECINO DE LA BARCELONETA

Según parece la pintada de Miguel Pedrola al fin será restaurada aunque muy bien no sabemos cuándo. El historiador Daniel Cortijo recorriendo un día el barrio en su busca al tener conocimiento de su existencia la encontró, y poco a poco y con la ayuda de especialistas Pedrola pasó de ser una pintada a ir tomando forma, a ser un personaje vecino de la Barceloneta, por lo que es importante que conozcamos y sepamos quién era y como era este personaje que forma parte de la memoria histórica y local de nuestro barrio. Daniel Cortijo acaba de publicar un libro «Històries de la Historia de Barcelona» en el que dedica unas páginas a este miliciano y vecino del barrio. A continuación haré un resumen de estas páginas para que se conozca un poco más a este joven nacido y crecido en la Barceloneta:

Miquel Pedrola era un chico de la Barceloneta. Su padre, llamado también Miquel Pedrola era muy conocido en el barrio y en general en Barcelona porque era un popular actor cómico. Miquel pasó su infancia en el barrio, empezando a interesarse por la política a los 16 años. Colabora en las juventudes del Bloc Obrer i Camperol pero muy rápidamente y debido a su gran carisma y a sus dotes como orador, sus compañeros lo proponen como miembro del Comité Ejecutivo en el segundo Congreso de las Juventudes Comunistas del BOC en 1933 para en 1935 formar parte del Comité Ejecutivo del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Durante aquellos años, Pedrola recorrió numerosos lugares de Cataluña participando en mítines.

El 30 de enero de 1936, cuando la derecha presidía el gobierno de la República, Pedrola denuncia en un mitin en Tarrasa la represión ejercida sobre el pueblo asturiano después de la insurrección del 1934, siendo detenido.

Cuando el 18 de julio de 1936 estalla la guerra contra el gobierno de la República, entre los jóvenes del POUM que frenan el paso de los golpistas estaba Pedrola. El día 24 marcha al frente con los anarquistas de la columna Durruti, siendo los primeros milicianos catalanes en el frente.

El 31 de agosto la Centuria Pedrola (el POUM formaba parte de la columna Lenin, dividida en centurias, Miquel Pedrola tenía su propia centuria) fue destinada a la línea de fuego de las afueras de Osca (Zaragoza). El 7 de septiembre en el Molino Palacín de la localidad de Las Casetas de Quicena se inicia un combate durísimo entre falangistas y milicianos, produciéndose muchas bajas, entre ellas la de Miquel Pedrola.

El 10 de septiembre, en la sede principal del POUM, el teatro Principal de la Rambla, se instala la capilla ardiente de Miquel y cuatro milicianos más muertos en combate en el frente de Aragón, desfilando mucha gente ante los féretros. A las 5 se inicia una gran ceremonia hasta el cementerio recorriendo la comitiva fúnebre las Ramblas, Plaza de Cataluña, calle Fontanella, Vía Layetana, Paseo Colón hasta el edificio de la Aduana donde desfiló toda la comitiva ante los féretros. Después de guardar un minuto de silencio, se disparó una salva en honor de los fallecidos y se tocó «La Internacional». Según La Vanguardia.

Los compañeros de Miquel Pedrola decidieron rebautizar una de las calles del barrio en su honor. Por motivos prácticos escogieron la calle de Sant Miquel, tapaban el «Sant» en todas las placas y escribían «Pedrola» debajo de «Miquel». En algunas de las paredes de la calle, cómo donde está la pintada, en Sant Miquel 45, escribieron «carrer de Miquel Pedrola».

El 13 de octubre de 1936 se le dedicó un homenaje con una obra de teatro y un concierto en el barrio de la Barceloneta en un acto multitudinario organizado por la Juventud de la Unión de Cooperadores.

La mañana del 21 de febrero de 1937 se organiza una gran ceremonia en la plaza de la Barceloneta para conmemorar el cambio oficial de nombre del carrer de Miquel Pedrola a la que asistieron numerosos vecinos, amigos y camaradas del joven combatiente. Delante de la iglesia se montó una tarima, decorada con grandes banderas con las caras de Germinal Vidal, Lenin y Miquel Pedrola, interviniendo muchas personalidades que elogiaron al joven miliciano.

Con la llegada del franquismo, las placas de la guerra civil desaparecieron y las pintadas se cubrieron con una nueva capa de pintura. Con los años, aquella historia pasó al olvido. Pero después de mucho tiempo, la pintura franquista comenzó a saltar de la fachada del edificio de la actual calle de Sant Miquel 45 dejándola al descubierto. Gracias a la presión vecinal se ha conseguido conservar las letras aunque hace cerca de un año que se está reclamando su protección con una capa de fijador y que se ponga una placa. Como dice Daniel Cortijo, al fin y al cabo Miquel Pedrola ha podido salvarse de la desmemoria y este historiador ha podido dejar constancia de esta historia en su libro.

Es interesante señalar que una calle del pueblo de Tierz, en la misma zona donde murió Pedrola, se llama «calle de la Barceloneta».

Mª del Pino Suárez

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