LO QUE QUEDA DEL FÒRUM

LA VANGUARDIA, 10/05/2009

(POR RAMON SUÑÉ)

Parece que fue ayer y han pasado cinco años. El 9 de mayo del 2004 abría sus puertas al público (la inauguración oficial se produjo el 8) la primera edición de un invento cien por cien barcelonés, el improvisado sucedáneo de esa Exposición Internacional que Pasqual Maragall quiso para presentar al mundo la Barcelona del siglo XXI y que acabó en algo de difícil explicación y que nadie acertó a traducir al idioma del común de los mortales. El Fòrum de les Cultures quiso abarcar mucho y se quedó en bien poco. Pretendió convocar al mundo en la capital catalana y apenas consiguió que los propios barceloneses se interesaran por él.
El Fòrum 2004 aspiraba a “mover el mundo” y, ciertamente, provocó un movimiento, pero de sillas y en el Ayuntamiento. Puso la primera piedra de la plataforma de lanzamiento desde la que, dos años después, el PSC, convencido de que el origen de su declive electoral en Barcelona respondía al nombre de Joan Clos, arreó una patada hacia arriba al sucesor de Maragall. El tiempo ha demostrado que el antiguo anestesista y después brillante gestor no era el culpable de la enfermedad socialista, que el mal era -y sigue siendo cinco años después del Fòrum- mucho más profundo y que amenaza con romper una hegemonía política en la ciudad que hace unas semanas cumplió treinta años.
En los últimos tiempos, el PSC no ha sabido leer lo sucedido en una Barcelona que, en algunos aspectos, ha cambiado a mayor velocidad que otras grandes metrópolis europeas. Del mismo modo, los montadores del Fòrum -un tinglado de la izquierda participado económicamente por administraciones dirigidas por CIU y PP- no supieron interpretar la posibilidad de organizar algo novedoso y a la vez práctico. No es de extrañar que de aquel Fòrum 2004, más que unas conclusiones obvias (no hacían falta más de cuatro meses para llegar a ellas), se recuerden los tatuajes y los labios de Angelina Jolie, la salida de tono de un impertinente Gorbachov empeñado en dar lecciones de democracian a quienes sabían tanto o más que él de esta asignatura, la exhibición sambera de Carlinhos Brown y un alcalde rumboso en el paseo de Gracia o el desembarco de unos okupas disfrazados de pirata en la costa del Besòs.
Sería injusto afirmar que el Fòrum no sirvió para nada. La memoria es flaca y muchos han olvidado que este territorio aún en construcción, donde hoy se erigen grandes equipamientos y espacios públicos, era no hace mucho uno de los mayores estercoleros del área metropolitana de Barcelona. En lo urbanístico, el Fòrum fue la excusa para mejorar una de las partes innobles de la ciudad. En lo ideológico, dejó una herencia paupérrima. Así lo creen los actuales gestores municipales que han ignorado por completo este quinto aniversario. Ni un acto conmemorativo, ni una nota de prensa. Silencio y olvido.

Article aportat per VEI

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