HAY UN MODELO QUE SEGUIR Y ES EL DE BATMAN

LA VANGUARDIA, 03/04/2009

(POR QUIM MONZÓ)

Diego Olmos es el dibujante de la nueva historieta de Batman, que se desarrolla en Barcelona un día de Sant Jordi. Saldrá a la venta a finales de mayo, coincidiendo con el Saló del Còmic. Diego Olmos, barcelonés, dibuja la historieta entera (y Marta Martínez la colorea), pero la tapa es de Jim Lee, un artista estadounidense de origen coreano; surcoreano, para ser más exacto. La costumbre de que el encargado de la tapa no sea el autor de la obra se remonta a los orígenes del género y tiene que ver con la especialización: un gran dibujante de cómics puede no resolver la portada de forma tan espectacular como alguien que, sin dibujar ni una de las viñetas, está acostumbrado a dramatizar una escena hasta adaptarla al canon visual.
En la portada de Jim Lee para esta nueva aventura se ve al hombre murciélago, musculoso y con cara de mala leche. Tras él, el templo expiatorio de la Sagrada Familia y, detrás, un cielo negro y azul oscuro que augura presagios terribles. Es un dibujo detallista, y las torres gaudinianas está reproducidas con detalle. Y es ahí donde surge la sorpresa. A pesar del rigor en el detalle, sólo aparecen cuatro torres, las mismas cuatro que durante décadas fueron la imagen consolidada del templo: las cuatro que nos acompañaron infancia y juventud, hasta que el ritmo de las obras se aceleró. Tanto se aceleró que ahora hay ya ocho torres en pie, todas ellas sabiamente construidas sin licencia de obras (y lo que te rondaré, morena).
Entonces, si ya hay ocho torres en pie, ¿cómo es que en la portada del nuevo Batman sólo se ven las cuatro de nuestra niñez? No se puede argüir que el cielo turbulento las oculta, porque el cielo queda muchísimo más allá, y esas otras cuatro torres están situadas tras las cuatro primeras, muchísimo antes de ese cielo lejano. Por pura ley de perspectiva deberían despuntar por detrás de las cuatro primeras. Entonces, ¿por qué Jim Lee ha dibujado sólo éstas? Pues porque el templo queda mucho mejor así. La imagen de la Sagrada Familia con cuatro únicas torres no sólo ha cuajado hasta triunfar de forma apabullante en nuestro imaginario colectivo (no así las ocho torres actuales), sino que hasta un coreanoamericano como Jim Lee -libre de esos recuerdos de infancia barcelonesa- ve que no hay punto de comparación.
¿Para eso han servido tantos esfuerzos, tanto mangoneo y tanta manipulación de la obra de Gaudí? ¿Para que una y otra vez se vea a las claras que hubiese sido mucho mejor dejar el templo tal como estaba? No seré yo, pobre de mí, quien preconice el derribo o el derrumbe del pastel chapucero añadido estos últimos tiempos. De eso ya se encargará, Dios mediante, el túnel del tren de alta velocidad y la excelentísima señora Magdalena Álvarez.
FELIZ 2010

Article aportat per VEI

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