La procesión de la Virgen del Carmen

Los marroquíes ‘salvan’ la procesión

“Nos han salvado los moros”. José Manuel Juárez Juárez, 47 años, natural de la Rábita, en la provincia de Granada, afincado en el barrio de la Barceloneta desde hace tres décadas, es el patrón mayor de la cofradía de pescadores de la capital catalana, que ayer, como las otras 35 cofradías de Cataluña, celebró la fiesta de su patrona, la Virgen del Carmen. La procesión es un “milagro” que se repite todos los años gracias a los marineros marroquíes, que desde hace siete, han apuntalado el sector, se han convertido en la mano de obra barata y han impedido que las flotas catalanas, en un proceso imparable de regresión, quedaran sentenciadas a muerte.

“En la cofradía de Barcelona, la más importante de Cataluña, que cuenta con 42 embarcaciones y en la que trabajan cerca de 400 personas, más del 25% son marineros marroquíes”, subraya José Manuel Juárez, en el muelle del Rellotge, del puerto de Barcelona, mientras que por el rabillo del ojo otea la procesión, que con la estatua de la Virgen del Carmen en andas, ha aparecido en la explanada.

El cortejo avanza lentamente bajo un sol implacable, en medio de una masa compacta configurada por fieles, turistas, monjas, paseantes despistados, precedidos, eso sí, por la banda de tambores y trompetas del Grup Coral el Clavell, de la calle de Sant Pacià del Raval.

Algunas mujeres han empezado a lanzar flores en las aguas pestilentes y contaminadas del puerto, sin dejar de cantar himnos marianos y dar vivas a la Virgen del Carmen.El porcentaje de pescadores magrebíes en las cofradías pesqueras de la comarca del Garraf y de la provincia de Tarragona -especialmente en las de Cambrils y Vilanova i la Geltrú- es mucho más importante, y llega en algunos casos a superar el 70% de sus marineros. En algunos puertos, como el de Sant Carles de la Ràpita, los patrones han empezado a contratar también marineros de otras nacionalidades, desde filipinos a chinos, pasando por coreanos y latinoamericanos.

Sin embargo, los patrones tienen preferencia por los magrebíes. “Los marroquíes son los mejores marineros. La mayoría son originarios de los puertos del norte, en la zona del Rif, donde aprendieron un oficio”, insiste el patrón mayor de la cofradía barcelonesa, con los ojos puestos en esa Virgen del Carmen, que parece a punto de perder el equilibrio, mientras trata de saltar del muelle de Pescadores a La Verónica I, un barco de arrastre al que este año le corresponde el honor de pasear la imagen de la patrona por el puerto, en su procesión marinera.

El último en subir a la embarcación ha sido el padre Antonio Turu, superior de la congregación de los Misioneros de Cristo Rey, una asociación que pugna por reevangelizar a los españoles. Vestido con sotana clásica y cubierto con un sombrero de paja para protegerse del sol, no ha dejado ni un solo instante de repartir bendiciones, pero sobre todo de imponer escapularios de la Virgen del Carmen. Se propone este año distribuir unos 1.000 escapularios, sin importarle la raza, el color o la religión de quien se lo cuelgue al cuello.

Publicat en El País

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