CALDODECULTIVO MAGAZINE. Nº 5, JUNIO 2008

CUMPLIENDO CON SU OFICIO: SANTIAGO CIRUGEDA (POR UNAI REGLERO)

Parece que escoger el tema de la vivienda/hogar para este número de Caldodecultivo MGZ ya viniese marcado por su influencia, inconscientemente, ya que aún no lo conocía, y hoy estoy encantado de que se haya prestado a colaborar con nosotros en el proyecto Künstainer. Comparto con él mucho más que el origen culinario que puedan tener los nombres de nuestros proyectos personales. De modo que este artículo era ineludible.
Tildado por muchos de “antisistema” o “alegal”, Santiago Cirugeda es un arquitecto atípico, cuya principal virtud es la soltura con que maneja las ordenanzas públicas para encontrar y aprovechar huecos en la legislación urbanística. Una ardua tarea si tenemos en cuenta la cantidad de leyes y ordenanzas que existen, y las nuevas que van apareciendo día a día.
Rompe el molde del arquitecto convencional, que viene marcado por dos tendencias predominantes; de un lado la que entiende la arquitectura como espectáculo, creando ostentosas obras arquitectónicas, “pepinos” como las llama Santi, donde predomina la estética y el virtuosismo de la obra y sus materiales; y del otro, la arquitectura como inversión, siempre subordinada al interés de promotores o gestores. Así que el arquitecto se encuentra cada vez más alejado de la realidad social que le rodea y que debería dar uso a sus creaciones.
En cambio, Cirugeda entiende su profesión como una manera de solucionar problemas: la arquitectura al servicio del pueblo. En la mayoría de los casos el valor de sus propuestas, construidas con materiales reciclados o de muy bajo coste, no reside en el objeto arquitectónico en sí mismo, sino en sus motivaciones y las soluciones que propone.
Recurre con frecuencia a la ilegalidad o alegalidad, de hecho muchos de sus proyectos tienen como única finalidad autodenunciarse, con el fin de llamar la atención de los medios y polemizar sobre la ley infringida, dando lugar al debate y la crítica, que permitan replantear dicha ley. Esta labor se extiende también al esfuerzo por aclarar a los ciudadanos estos mecanismos legales, por los que dejó de sentir respeto al comprobar la arbitrariedad con que los técnicos interpretan su desarrollo y cumplimiento, según su propio interés.
Otra de sus virtudes es su capacidad de convocatoria, su capacidad para involucrar en sus proyectos a colectivos o profesionales. De hecho, ahora mismo es el gran referente para cualquier estudiante de arquitectura que sueñe hacer de su profesión una herramienta más con que cambiar el mundo. Mientras, mantiene un duro pulso con sus colegas de profesión por resultar ese personaje incómodo que pone en evidencia su poco calado crítico. Dicen que no es arquitecto:
“Será activista o luchador social, porque ¿dónde están los edificios?”. Y ven con buenos ojos sus escarceos con el mundo del arte, “a ver si así nos libramos de él”.
No obstante es invitado ineludible de cualquier simposio sobre arquitectura que se precie, dentro y fuera de España, lo que representa una de sus mayores fuentes de ingreso.
También le reclaman constantemente en Latinoamérica: “donde más aprendo”, comenta. Allí no desarrolla proyectos, “hay arquitectos de sobras para hacerlos”, pero sí colabora en protocolos de gestión, de autoconstrucción, de recursos…, lo que le motiva especialmente: “Aquí soy el arquitecto ilegal o alegal, allí todo el mundo es alegal, porque el estado no te da apenas nada”.
Valora su incipiente popularidad como una buena oportunidad, pues ahora es mucha más gente la que se dirige a él. Se nutre de los correos que le envían a recetasurbanas.net, contándole sus experiencias o pidiéndole consejos técnicos, con lo que puede hacerse una idea mejor de cómo evoluciona el panorama, aunque reconoce que hay políticos que pretenden aprovecharse de su labor para lavar su imagen, y en ocasiones Cirugeda entra al trapo, siempre que eso se traduzca en una buena política de vivienda, “también existen políticos buenos”, reconoce, “mejor que hablen de la rehabilitación de un barrio, que de construir un nuevo centro comercial”.. En este sentido no es nada escrupuloso: “yo voy a esa fiesta porme me gusta conocer a esa chica que me gusta, y la fiesta puede ser hippie, rave, pija o lo que sea; ahora, en unas me porto bien y en otras no tan bien”. Y eso no impide ni entra en contradicción con otros proyectos que asumen la ilegalidad o replantean un cambio normativo.
Si le preguntamos por sus referentes lo tiene claro: “los de Medellín que conocí, o estos okupas que han rehabilitado un edificio…sinceramente, gente que no son del gremio, pero asumen más riesgos”.
Finalmente, su preocupación se extiende también a dotar a quien tenga el interés y valentía de las herramientas necesarias para construir su vivienda alegal; a través de recetasurbanas.net y otros medios como youtube podremos encontrar instrucciones y hasta cobertura legal para llevar a cabo el proyecto. Su último descubrimiento es la posibilidad de habitar las azoteas: su plan prevé beneficios que reviertan en las comunidades que permitan que instalemos nuestra casa en su azotea. Como los demás proyectos éste tampoco nació por vocación sino por necesidad, matizando que, “ni de coña es la solución al problema, pero es la solución para algunos”, aunque si lo pensamos fríamente vemos que no está nada mal: “te pueden quedar unos 25 metros de terraza, o sea, ¡que ahora mismo en una azotea se está de puta madre!”.

Article aportat per VEI

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